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viernes, 27 de septiembre de 2013

Otro campo de batalla de época romana en el Norte de Alemania.

En la misma línea que otra noticia que publicabamos anteriormente (aquí), colgamos hoy otro interesante hallazgo. Y como en casos anteriores corresponde a una de las muchísimas campañas militares que los romanos tuvieron que librar a lo largo del siglo III dC cuando los pueblos exteriores acosaban sus fronteras.

El siglo III dC. fue un siglo de crisis que afectó dentro y fuera de las fronteras del Imperio debido a malas cosechas, hambrunas, enfermedades, etc. Ello provocó que todos los pueblos de Europa se desplazaram buscando mejores condiciones y presionasen continuamente las fronteras de Roma. Hay un catálogo tan largo de estos pueblos, campañas y batallas que los historiadores romanos a penas entraron en detalles, de modo que hoy se nos escapa su alcance, si realmente fueron campañas victoriosas o derrotas maquilladas.

En todo caso, un siglo de guerras ha tenido que dejar muchos rastros sobre el terreno. Uno de estos hallazgos ha ocurrido al Norte de Alemania (aquí)

"El valor del hallazgo radica en la gran cantidad de objetos encontrados y porque es el escenario militar de la época romana que en mejor estado se ha conservado", dijo Michael Wickmann, uno de los responsables de los estudios.

Hasta ahora se encontraron unas 600 piezas, sobre todo armas. "Es fascinante ver cómo se pueden reconstruir con ellas los acontecimientos militares de la época", dijo Wickmann.

Una clave. Con este hallazgo se demuestra, por ejemplo, que los romanos disponían de importantes contingentes militares en la región, aún 200 años después del llamado Desastre de Varo, también conocida como la batalla de la selva de Teutoburgo. En el enfrentamiento, fuerzas de varios pueblos germanos liderados por Arminio diezmaron en una cruenta batalla la legión romana, compuesta por 18 mil hombres que comandaba Publio Quintilio Varo, en el año 9 de la era cristiana.




La noticia se amplió posteriormente (aquí) cuando los estudios ya estaban mucho más avanzados.

 
Nuevos hallazgos de un antiguo y bien conservado campo de batalla en el norte de Alemania (Germania) están no sólo reescribiendo la historia geo-política, sino también revelando algunos de los secretos del éxito militar de Roma.
 
 Hasta hace sólo dos años, el norte de Alemania se creía que había sido una zona prohibida para los soldados romanos, después de que tres legiones fueran aniquiladas por las tribus germanas en la batalla del bosque de Teutoburgo en el año 9 d. C.

La revelación de que dos siglos más tarde una fuerza romana montó una incursión punitiva en el interior de las áreas tribales, en el año 235 d. C., ha cambiado todo esto, sugiriendo que un soldado-emperador, Maximino el Tracio, intentó seriamente subyugar el norte de Alemania (Germania).

Los restos de la batalla están dispersados sobre una colina boscosa, la Harzhorn.

Una excavación arqueológica realizada allí este verano recuperó 1.800 objetos. Un solo punto de la colina había sido golpeado por las catapultas de torsión, una de las armas más avanzadas del arsenal romano, y 70 pestillos de estas armas perforantes aún estaban en el suelo.

Las catapultas, montadas en las carretas, tenían un alcance de hasta 200 metros, dijo Michael Moosbauer, un profesor de arqueología en el sitio de Harzhorn. Las puntas de hierro pesaban 200 gramos cada una.

La supremacía de los romanos estaba también basada, en parte, en las variadas competencias de su ejército multiétnico. Entre los auxiliares que se emplearon en Harzhorn había lanzadores de jabalina del norte de África y arqueros de Oriente Medio.

El historiador romano Herodiano dice que Maximino asoló todo el país, destruyendo cosechas y quemando aldeas, tras haber permitido al ejército saquear y robar el ganado de los "bárbaros" germánicos.

Entre las técnicas utilizadas por los arqueólogos para trazar un mapa de la batalla está el rastreo de las tachuelas desprendidas de las sandalias romanas, dado que las tropas tuvieron que subir a pie la colina de Harzhorn. Se cree que habían superado a sus oponentes antes de continuar su camino.

Esa creencia se basa, en parte, en la ausencia de hebillas enterradas en la tierra, las cuales quedaban generalmente atrás en los campos de batalla, después de que los vencedores habían arrancado las armaduras de los legionarios romanos muertos.

Si algunas tropas imperiales habían caído en la colina de Harzhorn fueron enterrados en otro lugar, ya que en la misma no se encontró ninguna señal de romanos muertos.


Foto: Imagen de la serie televisiva "Roma"

No obstante, los romanos pudieron haber sufrido algunas pérdidas. Entre los hallazgos hay parte de una vaina ornamentada romana, que se puede datar por su estilo en la fecha de la batalla, así como los restos óseos de un caballo, los cuales han sido datados por carbono-14 también alrededor del año del año 235 d. C.

"El caballo probablemente cayó en un pozo", dijo Michael Meyer, un profesor de arqueología en Berlín que trabaja en la excavación. Si el caballo arrastraba un carro o era montado por un soldado de caballería no está todavía claro.

Nueve monedas que se han encontrado -una acuñada en el año 228- también se ajustan a la fecha.

La colina, situada unos 80 metros más alto que el valle, se encuentra cerca de la ciudad de Kalefeld, justo al lado de la autopista A7, la cual sigue un antiguo camino principal norte-sur a través de Alemania.

Esta ruta habría sido el camino natural de vuelta al campamento base de Maximino, en Mainz, Alemania, a unos 12 días de marcha.

El lugar arbolado está cerrado para evitar a los cazadores de tesoros, pero es fácilmente identificable en el mapa y es casi visible desde un área de descanso cerca de la carretera de Seesen. Fue filmado para un documental televisivo de 45 minutos transmitido por la televisión pública NDR a finales de agosto.

"Probablemente hubo miles de hombres en ambos lados", dijo Meyer, quien plantea la hipótesis de que el ejército romano asoló el valle inferior del río Elba, vengando así un ataque contra el imperio romano por tribus del Elba.

Petra Loenne, una arqueóloga regional, dijo que parece como si los germanos hubieran obstaculizado de algún modo el camino de baja altitud, obligando a los romanos a sortear el obstáculo marchando a lo largo de la cresta de Harzhorn.

El lugar de la batalla, de 500 por 2.000 metros, fue primeramente registrado por funcionarios arqueólogos del gobierno utilizando detectores de metales.

Casi todos los restos de metal encontrados son romanos, incluyendo las clavijas de las tiendas y restos de las carretas. El suelo es alcalino, lo que impidió que el metal se corroyera rápidamente. Los especialistas han usado finos chorros de arena para restaurar los elementos.

Los únicos restos germánicos encontrados hasta ahora comprenden una punta de lanza y algunas puntas de flechas, pero, como señala Meyer, los arqueólogos solo han desenterrado una parte del terreno. Les gustaría seguir explorando el área si pueden conseguir financiación.
Foto: Maximino el Tracio

Maximino el Tracio pudo haber ganado la batalla, pero tuvo su final sólo tres años más tarde. Fue asesinado por algunos de sus propios hombres, que, como él, marcharon a Roma para consolidar su poder.
















Fotos publicadas el 16 de diciembre de 2008




Fig. 1- Roman bronze cart attachment

Photo of a roman bronze cart attachment made available by the office of preservation of ancient monuments of German state Lower Saxony on Monday, Dec. 15, 2008. It was found in an archeological excavation area in a wood in Kalefeld, Germany. Archeologists found a battle field of Romans and Germanic people from the beginning of the 3rd century. Some 600 items were saved yet.(AP Photo/C. S. Fuchs/Office of preservation of ancient monuments of German state Lower Saxony)


Fig. 2- Roman horse sandal

Photo of a roman horse sandal made available by the office of preservation of ancient monuments of German state Lower Saxony on Monday, Dec. 15, 2008. The artifact was found in an archeological excavation area in a wood in Kalefeld, Germany. Archeologists found a battle field of Romans and Germanic people from the beginning of the 3rd century.(AP Photo/C.S. Fuchs/Office of preservation of ancient monuments of German state Lower Saxony)


Fig. 3- Binder of a knife case

Photo of a roman binder of a knife case made available by the office of preservation of ancient monuments of German state Lower Saxony on Monday, Dec. 15, 2008. It was found in an archeological excavation area in a wood in Kalefeld, Germany. Archeologists found a battle field of Roman and Germanic people from the beginning of the 3rd century. (AP Photo/C.S. Fuchs/Office of preservation of ancient monuments of German state Lower Saxony)


Fig. 4- Heads of catapult arrows

Photo of heads of catapult arrows made available by the office of preservation of ancient monuments of German state Lower Saxony on Monday, Dec. 15, 2008. They were found in an archeological excavation area in a wood in Kalefeld, Germany. Archeologists found a battle field of Roman and Germanic people from the beginning of the 3rd century. (AP Photo/C.S. Fuchs/Office of preservation of ancient monuments of German state Lower Saxony) EDITORIAL USE ONLY

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Fotos publicadas el 17 de diciembre de 2008


Photo: The weapons found include battle axes and arrow heads. DDP.


Photo: Roman coins were also found. Historians say the discovery of the battlefield is so significant because it appears to refute the assumption that the Romans withdrew from Germania after their defeat by an alliance of Germanic tribes at the battle of the Teutoburg forest in 9 AD. DDP.


Photo: Archaeologists in Germany on Monday presented weapons discovered on a Roman-era battlefield in a forest in Northheim, northern Germany. DDP.

miércoles, 19 de junio de 2013

Faltó poco que la actual Chequia fuera una provincia romana

La noticia es antigua, pero no deja de ser una cuestión interesante los hallazgos que se producen por toda Europa del paso de las legiones romanas, sus movimientos y actividades. En muchas ocasiones no solo proporcionan objetos sin más, sino que los estudios pueden revelar algo más allá, por ejemplo cómo se desarrollaron las campañas de algunos emperadores que nos han trasmitido los historiadores romanos, de las que carecemos de grandes detalles.

En ocasiones estas campañas tuvieron un alcance difícil de adivinar, aún leyendo entre líneas la Historia y la arqueología nos proporciona algunas ayudas valiosas. Y en este caso el alcance fue muy superior a lo que tradicionalmente se había pensado leyendo los textos romanos.

Quizá el título sea excesivo, algo periodístico, pero tiene un fondo interesante del alcance de las campañas del emperador Marco Aurelio (aquí):

En la ciudad de Olomouc, en la parte oriental de la República Checa, los arqueólogos realizaron un espectacular descubrimiento: excavaron los restos de un campamento militar romano del período de las guerras marcómanas, libradas entre los años 166 y 180 de nuestra era.


Con su descubrimiento, los arqueólogos checos confirmaron las noticias de autores de la Antiguedad de que los guerreros del emperador Marco Aurelio habían penetrado en profundidad en el territorio bárbaro, con el fin de implantar una nueva colonia en el territorio que ocupa hoy en día la República Checa y hace casi 2 mil años habitaban las tribus bárbaras de los marcómanos y quados. 

El hallazgo del castro romano en la ciudad de Olomouc, en Moravia, ha causado por eso un gran revuelo entre historiadores de Europa Central. Al lugar acudieron sin demora especialistas en Historia Romana de Alemania, Austria y Eslovaquia, y todos confirmaron las conclusiones de los arqueólogos de Olomouc.
El sorprendente descubrimiento de que soldados romanos hayan pisado también el suelo de la actual Olomouc cambia no sólo la historia de la ciudad sino de toda Europa Central. Es que los historiadores suponían hasta el momento que los romanos no se hubieran aventurado demasido lejos al norte del río Danubio. 

Esta hipótesis era confirmada por los arqueólogos ya que campamentos militares romanos, denominados "castros", han sido descubiertos en Europa Central tan sólo en Baja Austria, Eslovaquia Sudoccidental y Moravia del Sur. El campamento romano más septentrional ha sido hallado hace poco en el pueblo de Modrice, en las cercanías de la metrópoli morava Brno. El campamento descubierto en Olomouc pone en evidencia que los romanos se aventuraban, siguiendo el curso del río Morava, todavía 70 kilómetros más al norte. 

Los romanos asentaron su castro de Olomouc en un lugar estratégico, en una loma desde la cual se domina un amplio paisaje y donde había una fuente. 

El arqueólogo eslovaco Titus Kolník avanza la hipótesis de que los soldados romanos del campamento de Olomouc quizás estuvieran en contacto con la legión romana, estacionada en el castro de Trencín, en Eslovaquia, y juntos custodiaran los desfiladeros de la sierra en la actual frontera checo-eslovaca y conocida como Cárpatos Blancos. 

El descubrimiento del campamento de Olomouc plantea también otros interrogantes. ¿Habrían avanzado los romanos todavía más al norte? El mapa del cartógrafo Claudio Ptolomeo del segundo siglo de nuestra era representa todo el mundo conocido en aquel entonces. El especialista en geodesia Ján Hurník, de Eslovaquia, identificó las denominaciones de algunas sedes actuales con los nombres del mapa. Según el ingeniero eslovaco, Lugidunum es la ciudad de Opava, situada en los confines septentrionales de la República Checa. Y Austia es la actual Wroclaw, en Polonia. 

Los historiadores consideran, sin embargo, poco confiable el mapa de Claudio Ptolomeo.De esta manera, sólo nuevos descubrimientos, tan espectaculares como el hallazgo de Olomouc, pueden revelar hasta dónde habrán llegado las legiones romanas al norte del Danubio.



martes, 20 de septiembre de 2011

La vida de los antiguos romanos, según sus excrementos


Esqueletos

Un equipo de arqueólogos británicos ha obtenido valiosa información sobre cómo vivían los romanos hace 2.000 años estudiando lo que dejaron... en las cloacas.

Los expertos del Proyecto de Conservación de Herculano analizaron cientos de sacos con excremento humano y descubrieron una variedad de detalles sobre la dieta y las enfermedades que sufrían los antiguos pobladores del Imperio Romano.

Este viaje poco convencional al pasado llevó a los arqueólogos a las profundidades de una antigua cloaca bajo de la ciudad en ruinas de Herculano, cerca de Nápoles.

Junto con la vecina Pompeya, Herculano fue uno de los asentamientos sepultados por la erupción del volcán Vesubio en el año 79 a.C.

En un túnel de 86 metros de longitud, los expertos encontraron lo que -se cree- es el mayor depósito de materia fecal hallado en el mundo romano.

Encontraron exactamente 774 sacos llenos de excremento.

Muchos vegetales

Este análisis sin precedentes reveló, por ejemplo, que los antiguos romanos comían gran cantidad de vegetales.

Pompeya

Asimismo, un investigador dijo que fue una sorpresa descubrir la diversidad de alimentos que se consumían en Herculano: desde erizos de mar y lirones hasta pescado, higos, olivas y huevos.

Por otra parte, la investigación arrojó datos sobre la salud de los romanos.

Una muestra de excremento analizada en laboratorio contenía un alto conteo de glóbulos blancos, lo que indica -según los arqueólogos- la presencia de una infección bacteriana.

En la cloaca también se hallaron piezas de alfarería, una lámpara, 60 monedas, cuentas de un collar y hasta un anillo de oro decorado con una gema.

Pero ha sido el excremento humano lo que más ha dejado pasmados a los arqueólogos, ya que ha probado que donde hay desechos, hay memoria.

Noticia aparecida en BBC Mundo

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/06/110616_romanos_cloacas_excremento_vida_ms.shtml

jueves, 9 de octubre de 2008

La Carisa

La Carisa es el nombre de un lugar que poco a poco ha ido haciéndose famoso como uno de los hallazgos arqueológicos más reveladores de los últimos años.

En un cordal montañoso, casi en la divisoria de la Cordillera Cantábrica, entre los concejos asturianos de Lena y Aller, en una de cuyas cimas a una increíble altitud de 1.800-1.500 mts ha aparecido un complejo arqueológico consistente en un campamento romano de campaña, en el monte Curriechos y un recinto amurallado en el pico del Homón del Faro, atribuido inicialmente a una fortificación de la Edad del Hierro, que parecía relatar un posible escenario de las guerras de conquista del territorio de los Astures.

A ello hay que unir una calzada romana, llamada la "via de la Carisa", que transita al pie de estas estructuras ascendiendo hasta los 1.800 mts y que en época romana fue la via de comunicación tradicional entre Asturias y León. El nombre tradicional de esta calzada podría deberse a Publio Carisio, comandante de los ejércitos romanos que derrotaron a los astures en la campaña de 25 a.C.

El hallazgo, en 2001, fue seguido de unas campañas de excavación arqueológica para profundizar en los hechos acaecidos en este escenario y que sus descubridores han ido publicando en diversas revistas, libros y congresos.

El campamento romano a unos 1.700 mts de altitud se acomoda a la abrupta topografía del cordal y parece que allí se han ido instalando varias unidades, de forma sucesiva. En las excavaciones han aparecido varios objetos del equipo legionario, como puntas de pilum y jabalinas, balas de honda, piquetas de tienda de campaña, herramientas y algunas monedas que llevan a fechar el asentamiento en época de las guerras cántabras y astures (29-19 a.C.). Más concretamente se apunta la posibilidad de una campaña desarrollada en torno al año 22 a.C., con motivo de una revuelta de los astures.

Más problemática ha resultado la investigación de los restos de amurallamientos del Homón del Faro. En principio fueron identificados como astures, a tenor de la tipología constructiva, muy similar a las murallas castreñas. Se situaba al norte del recinto romano, lo que hacía suponer que se habían erigido para detener el avance romano

Parte de su estructura fue de madera, que se analizó con C-14 y proporcionó la inesperada fecha de finales del siglo VII - comienzos del siglo VIII d.C., es decir, en el final de la época visigoda y los episodios de la Reconquista en Asturias. La circunstancia no sólo resta interés al hallazgo sino que abre nuevas perspectivas de un periodo con escasos, por no decir nulos, indicios arqueológicos al poder tratarse del primer testimonio arqueológico de la Reconquista en tierras asturianas.


Más información en la página:
http://www.lacarisa.es/

martes, 16 de enero de 2007

LA MURALLA ROMANA DE LEON



El sábado vamos a ver la exposición "

Ciudades romanas amuralladas en el Noroeste Hispánico" así que hemos pedido a nuestro "guía" que nos cuente algo para abrir boca. Para los que no le conzcan, sabed que es arqueólogo, ha excavado en multitud de ocasiones al pie de las murallas de León y las ha estudiado detenidamente a lo largo de su carrera.




LA MURALLA DE LEÓN por Emilio Campomanes

Me preguntan muchas veces si la muralla de León es romana. Si realmente es importante y si lo es porqué está en el estado en que se encuentra, como si fuera un paredón a punto de ser derribado. Y ultimamente me preguntan si es una muralla de Oriente (sic).

Así que trataré de dar respuesta a cada uno de los puntos de la forma más concisa que pueda, porque el tema podría ocupar páginas y páginas.

Efectivamente la muralla de León es romana. Se construyó del mismo modo que otras ciudades, como pretende mostrarnos la exposición. Es casi idéntica a las murallas de Lugo o Astorga, es decir, de gruesos muros y gran cantidad de torres semicirculares o "cubos". A diferencia de estas ciudades en León somos más bárbaros y la tenemos en un estado deplorable. En Lugo constituye la atracción principal de la ciudad ¿os imagináis Lugo sin muralla? En Astorga es el lugar preferido para el paseo y al pie de sus muros existen amplios jardines.

Pero en León solo hay calles atestadas de tráfico al pie de la muralla (c/ Ramón y Cajal, c/ Carreras), las casas invaden su espacio, se han derribado los cubos para ampliar calles (c/ Carreras) y se han derribado casi todas sus puertas. Y el estado de conservación es realmente el peor de todas las murallas de la muestra, como Lugo o Astorga donde se hacen obras periódicamente para mejorar su aspecto.

Sobre la "importancia" de los monumentos o los yacimientos arqueológicos, pregunta muy frecuente, hay que decir que todos son importantes. Son como los hijos a todos se les quiere por igual y hacer distinciones no conduce más que a provocar problemas. Solo ocurre que unos son altos, otros bajos, otros más listos y otros menos listos. Pero los hijos, como el patrimonio son todos importantes y todos distintos.

Los problemas (y estas preguntas) siempre proceden de quienes están atentos a la "devaluación" de tal o cual yacimiento o monumento. Siempre de forma interesada para llevar a cabo cualquier barbaridad con la vieja excusa: "los expertos dicen que no es tan importante...". Así unos hacen su agosto inmobiliario sobre unos metros cuadrados, a miles de €/mt, en los centros urbanos. O bien las administraciones públicas que siempre buscan buenas excusas para desentenderse de sus obligaciones, hacer obras que no les compliquen la vida o simplemente no hacerlas.

Cada uno de los seis recintos es distinto y ninguno es igual a otro, a pesar de ser muy parecidos. En los recintos completos ninguno de los muros se parecen de unas ciudades a otras. Cacabelos (Castro Ventosa) estan o estaban semi enterradas y nadie puede preveer lo que pueda aparecer. Desde luego allí se conserva lo que en las ciudades puede haber desaparecido. Y en Gijón o en Braga tenemos recintos desconocidos hasta hace poco que
las excavaciones arqueológicas en sus Cascos Históricos han permitido descubrir.

Y la última de las preguntas: ¿es una muralla "oriental"? A lo que la respuesta es radicalmente NO.

El tema parte de la prensa y de una mala comprensión de lo que los arqueólogos a veces decimos. Y es que a veces damos por entendido cosas que no deberíamos dar por supuesto y que los peridistas, lógicamente, no tienen por qué saber.

Estas murallas de "cubos" empiezan a construirse o se "idean" en el Oriente del Imperio Romano entre finales del siglo II y el siglo III. Posiblemente por ingenieros militares. El "diseño" funciona bastante bien y se extiende a todo el Imperio durante los siglos III y IV, fecha en que se empiezan a hacer en nuestras tierras. En el Occidente tenemos bastantes murallas de este estilo en toda Francia, Alemania, Inglaterra, etc. En España se concentran en el Noroeste de la península, aunque hay otras ciudades, como Zaragoza (la antigua Caesaraugusta) o Iruña (Álava) que se fortifican de la misma forma.

Para complicar las cosas ocurre que no sabemos la fecha exacta en que se construye ninguno de estos recintos. Hay una horquilla cronológica entre fines del siglo III y comienzos del siglo IV, de unos 50 años en que se levantarían todas ellas. En todo caso se construirían varias generaciones después de que se "idearan" por primera vez en algún punto del oriente romano y cuando ya existen otros recintos similares en la Galia. El modelo, efectivamente, pudo nacer en Oriente, pero la "mano" que diseña las murallas hispanas es imposible de determinar. Pudo venir de las provincias galas, germanas o de Britania. Hoy por hoy es imposible saberlo.

El problema de no saber la cronología con exactitud tiene otra derivación. Desde siempre se cree que todas estas murallas se hacen en un periodo de tiempo muy próximo, sino a la vez, de forma coetánea. Pero es solo una suposición. Podría darse el caso de que se hubieran hecho a lo largo de 50 años desde la primera a la última copiándose unas ciudades a otras, sin más. Eso echaría abajo las suposiciones actuales. Que en el fondo no son más que suposiciones, aunque bastante fundadas, claro.

En cuanto a la aparición de objetos de procedencia oriental en León, hoy por hoy, no se pueden poner en relación con la construcción de la muralla. De casi una docena de excavaciones arqueológicas hechas a los pies de la muralla, de momento no tenemos casi nada de información sobre su construcción. Yo he realizado o participado de algún modo en la mayor parte de ellas. Y no han proporcionado información esa información. Quizá en yacimientos arqueológicos como Castro Ventosa se hayan conservado mucho mejor los estratos correspondientes a la construcción, pero en León no. ¡Qué mas quisieramos!

De momento sabemos que esta muralla no fue la primera del sexteto de murallas. La primera que se levantó debió estar en alguna de las ciudades al Occidente, como Astorga o, más bien Lugo. Y de aquí se copió el modelo. Esto se sabe gracias a las técnicas constructivas y los materiales de construcción, que en León son importados de la zona occidental (Bierzo/Galicia...).

También se sabe que Gijón, a su vez, copiaron el modelo leonés, dado que la única puerta de la muralla es idéntica a la que existía en "Puerta Obispo".

Emilio Campomanes

viernes, 12 de enero de 2007

Exposición Ciudades Amuralladas Romanas

Hasta el 29 de diciembre estará en León la exposición titulada:

Ciudades romanas amuralladas en el Noroeste Hispánico: Astorga, Braga, Cacabelos, Gijón, León y Lugo.

El lugar es la Casa de las Carnicerías, Plaza de San Martín, 1.

Se trata de una muestra de las murallas de las ciudades de Gijón, Braga (Portugal), Astorga, Cacabelos y León. Las cinco ciudades cuentan con recintos amurallados romanos muy similares entre sí y en la muestra se pueden ver sus características, intervenciones y conservación de las cinco murallas.

La exposición es itinerante, habiendo empezado en Lugo, ciudad impulsora de este evento , y ha pasado por las ciudades mencionadas, llegando ahora a León, que además ha incluido las maquetas de los distintos amurallamientos romanos de la ciudad


La asociación Legio VII G·F organizará en los próximos días una visita guiada a la exposición, a cargo del socio y arqueólogo D. Emilio Campomanes Alvaredo. En esta visita se explicarán los pormenores, características y detalles de los 5 amurallamientos.

A dicha visita guiada pueden acudir todos los miembros de esta asociación y cuantas personas, interesadas porel tema, se quieran acercar.

La fecha será el próximo sábado día 20 de Enero a las
19.30 horas, dentro del horario de apertura, duración estimada de la visita 30-40 minutos.

jueves, 7 de septiembre de 2006

Gladiadores en el anfiteatro

Jueves, 7 de Septiembre de 2006
Diario de León
REPORTAJE | «AVE CÉSAR...»
Gladiadores en el anfiteatro
JESÚS
Gladiadores en el anfiteatro
Anthony Wilmott ofreció una conferencia sobre las nuevas excavaciones en el anfiteatro de Chester

El arqueólogo británico Anthony Wilmott participó ayer en el Congreso Internacional de la Frontera Romana y matizó algunas similitudes entre los anfiteatros de Chester y León
Marta Cuervo león

De mano de un conjunto de expertos en el mundo de la arqueología, la paleontología y la arquitectura de tiempos pasados, continúa el Congreso Internacional de la Frontera Romana, que se desarrollará hasta la semana que viene en las facultades de la Universidad de León. En la facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales, ayer el público, que provenía de más de 32 países diferentes, asistente al tan especial evento -el congreso sólo se celebra cada dos años y eligiendo como sede una ciudad entre todas las participantes del mundo- pudo disfrutar de la ponencia de Anthony Wilmott. El británico ofreció una conferencia acerca de las nuevas excavaciones que se han realizado en el anfiteatro militar de Chester, en Gran Bretaña.

Gracias a estas actividades se ha obtenido mucha información desconocida hasta el momento. Ahora los científicos que estudian el anfiteatro, su desarrollo y evolución, conocen cada detalle acerca del modelo constructivo. También se han percatado de la existencia de dos anfiteatros distintos, es decir, en un principio existió uno y posteriormente lo agrandaron, creando así uno mucho más portentoso.

Con la puesta en marcha del proyecto de las excavaciones se han encontrado, además, muchas piezas de cerámica romana, piezas y pedazos de espadas de los luchadores y hasta restos de sangre y dientes humanos clavados en la arena, que presentaba un aspecto sucio debido a estos motivos. Se ha demostrado que la arena del anfiteatro, sobre la cual se libraron espeluznantes y crueles luchas a muerte entre gladiadores, era importada de un lugar que dista de Chester en al menos dos kilómetros.

El proyecto desarrollado hasta ahora en el anfiteatro de Chester, según Anthony Wilmott, quiere dar un nuevo enfoque en las investigaciones. Como ocurre en el caso de León, el anfiteatro está situado en un lugar muy céntrico de la ciudad y lo que se pretende es construir sobre él un encubrimiento, una especie de edificio encima que cree un vínculo a modo de aula arqueológica, y de esta manera que quede totalmente integrado inmemorialmente en la ciudad. Este proyecto fue puesto en común con el pueblo y con el Ayuntamiento del lugar y ambos están muy concienciados de la importancia que supone la antigua edificación romana y de acuerdo con llevar a cabo la obra. Existen dos instituciones que especialmente están apoyando, económica e institucionalmente el propósito: English Heritage y Chester City Council.

Anthony Wilmott sostiene que los anfiteatros son absolutamente diferentes unos de otros dependiendo de los materiales con los que fueron construidos; unos fueron fabricados con tierra y madera, otros con piedras... Y destacó que el de Chester es el que posee una elaboración más compleja y mejor realizada, al menos de entre todos los de Gran Bretaña.

A pesar de que muchos investigadores consideran que los anfiteatros militares se construían especificamente para desempeñar actividades destinadas al uso militar, Anthony Wilmott considera, por el contrario, que se edificaban con la misma intención que los anfiteatros civiles, es decir, para el uso y disfrute del público en general: ejecuciones de animales, espectáculos con fieras y luchadores, combates de gladiadores, entre otros pasatiempos de la época. Como Wilmott aseguró, los anfiteatros de León y chester son muy similares y existen muchos paralelismos entre ellos, especialmente en cuanto a la fabricación, con base de piedra y elevaciones en madera, y sus funciones.

miércoles, 6 de septiembre de 2006

Una arqueóloga demuestra que había mujeres en los campamentos romanos Hoy le toca el turno al anfiteatro









Diario de León
Miércoles, 6 de Septiembre de 2006
La historiadora ha encontrado cientos de elementos femeninos y tumbas de niños bajo las casas
Penelope Allison da la vuelta a la historiografía y asegura que los soldados vivían con su familia
Cristina Fanjul León


La arqueóloga Penelope Allison ofreció ayer una comunicación titulada Women in the early fronts acerca del papel que jugaron las mujeres en los campamentos republicanos y altoimperiales.

Allison ha estudiado los vestigios de los campamentos de Vetera, Rottweil, Oberstimm y Ellingen y ha descubierto en ellos restos que han dado la vuelta a lo que tradicionalmente creía la arqueología sobre la vida de los soldados en los campamentos.

Entre los elementos hallados destacan prendedores de pelo, broches y -lo que resulta más importante aún- tumbas de niños enterrados bajo las casas. Todo ello llevó a la historiadora a dar por sentado que, a pesar de lo que se creía, los campamentos no estaban integrados tan sólo por hombres. «Dentro del recinto del fuerte vivían mujeres; ¿Cree que de lo contrario 300 hombres habrían aguantado en un fuerte durante alrededor de 25 años?», se pregunta. «Definitivamente, los campamentos no eran dominios masculinos». La relación de afecto que los soldados tenían hacia estas mujeres y sus hijos se demuestra además en algunas de las inscripciones halladas en las tumbas.

Por otro lado, la arqueóloga considera que en muchos casos, debido a las inscripciones encontradas, los soldados se casaban -si bien no legalmente- con indígenas, a las que después llevarían incluso a los destinos que se les encomendaban. Acerca de la posibilidad de que en estos casos ellas durmieran fuera del campamento, en la cannaba, la historiadora se muestra tajante: «¿Cuál sería el objeto de que pasaran todo el día dentro y salieran al anochecer?», dice.

Allison considera también que estas mujeres realizaban gran cantidad de tareas dentro de los fuertes -no sólamente las propias de las esposas-, como las de artesanas o comerciantes.

Otra de las conclusiones a las que Allison llega y que desmonta las creencias tradicionales se refiere al rango que había que tener dentro del ejército para tener esposa. Desde siempre se había creído que a los soldados rasos no les estaba permitido. Sin embargo, el estudio de los objetos claramente femeninos hallados -horquillas, broches, botes de perfumes, etc- y su distribución por doquier, parece demostrar que las mujeres estaban perfectamente integradas en los campamentos y desarrollaban roles de todo tipo.

No obstante, cabe destacar el hecho de que, por lo general, los soldados que tomaban esposas no estaban legalmente casados, con lo que sus hijos no eran ciudadanos romanos. «La única manera que tenían estos niños de conseguir la ciudadanía era ingresar en el ejército», manifiesta, y añade que ésta era además una de las maneras del Imperio de reclutar levas. Penelope Allison desconoce si en esta teoría puede aplicarse a los campamentos de Hispania, y defiende la posibilidad de que se inicien las investigaciones para demostrar que en la Legio VII también fue así. El Congreso de Frontera Romana continúa hasta el día once de septiembre. Hoy, el arqueólogo británico A. Wilmott hablará acerca del anfiteatro militar de Chester, muy similar al que el año pasado se descubrió en León. Será a las 12.40 horas en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales.

«No tiene sentido pensar que más de 300 hombres hubieran aguantado viviendo solos, apartados de la vida normal, durante más de 25 años»

«Los soldados se casaban y sus hijos ingresaban en el ejército con el fin de conseguir la ciudadanía»

PENELOPE ALLISON

Arqueóloga