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viernes, 27 de septiembre de 2013

Otro campo de batalla de época romana en el Norte de Alemania.

En la misma línea que otra noticia que publicabamos anteriormente (aquí), colgamos hoy otro interesante hallazgo. Y como en casos anteriores corresponde a una de las muchísimas campañas militares que los romanos tuvieron que librar a lo largo del siglo III dC cuando los pueblos exteriores acosaban sus fronteras.

El siglo III dC. fue un siglo de crisis que afectó dentro y fuera de las fronteras del Imperio debido a malas cosechas, hambrunas, enfermedades, etc. Ello provocó que todos los pueblos de Europa se desplazaram buscando mejores condiciones y presionasen continuamente las fronteras de Roma. Hay un catálogo tan largo de estos pueblos, campañas y batallas que los historiadores romanos a penas entraron en detalles, de modo que hoy se nos escapa su alcance, si realmente fueron campañas victoriosas o derrotas maquilladas.

En todo caso, un siglo de guerras ha tenido que dejar muchos rastros sobre el terreno. Uno de estos hallazgos ha ocurrido al Norte de Alemania (aquí)

"El valor del hallazgo radica en la gran cantidad de objetos encontrados y porque es el escenario militar de la época romana que en mejor estado se ha conservado", dijo Michael Wickmann, uno de los responsables de los estudios.

Hasta ahora se encontraron unas 600 piezas, sobre todo armas. "Es fascinante ver cómo se pueden reconstruir con ellas los acontecimientos militares de la época", dijo Wickmann.

Una clave. Con este hallazgo se demuestra, por ejemplo, que los romanos disponían de importantes contingentes militares en la región, aún 200 años después del llamado Desastre de Varo, también conocida como la batalla de la selva de Teutoburgo. En el enfrentamiento, fuerzas de varios pueblos germanos liderados por Arminio diezmaron en una cruenta batalla la legión romana, compuesta por 18 mil hombres que comandaba Publio Quintilio Varo, en el año 9 de la era cristiana.




La noticia se amplió posteriormente (aquí) cuando los estudios ya estaban mucho más avanzados.

 
Nuevos hallazgos de un antiguo y bien conservado campo de batalla en el norte de Alemania (Germania) están no sólo reescribiendo la historia geo-política, sino también revelando algunos de los secretos del éxito militar de Roma.
 
 Hasta hace sólo dos años, el norte de Alemania se creía que había sido una zona prohibida para los soldados romanos, después de que tres legiones fueran aniquiladas por las tribus germanas en la batalla del bosque de Teutoburgo en el año 9 d. C.

La revelación de que dos siglos más tarde una fuerza romana montó una incursión punitiva en el interior de las áreas tribales, en el año 235 d. C., ha cambiado todo esto, sugiriendo que un soldado-emperador, Maximino el Tracio, intentó seriamente subyugar el norte de Alemania (Germania).

Los restos de la batalla están dispersados sobre una colina boscosa, la Harzhorn.

Una excavación arqueológica realizada allí este verano recuperó 1.800 objetos. Un solo punto de la colina había sido golpeado por las catapultas de torsión, una de las armas más avanzadas del arsenal romano, y 70 pestillos de estas armas perforantes aún estaban en el suelo.

Las catapultas, montadas en las carretas, tenían un alcance de hasta 200 metros, dijo Michael Moosbauer, un profesor de arqueología en el sitio de Harzhorn. Las puntas de hierro pesaban 200 gramos cada una.

La supremacía de los romanos estaba también basada, en parte, en las variadas competencias de su ejército multiétnico. Entre los auxiliares que se emplearon en Harzhorn había lanzadores de jabalina del norte de África y arqueros de Oriente Medio.

El historiador romano Herodiano dice que Maximino asoló todo el país, destruyendo cosechas y quemando aldeas, tras haber permitido al ejército saquear y robar el ganado de los "bárbaros" germánicos.

Entre las técnicas utilizadas por los arqueólogos para trazar un mapa de la batalla está el rastreo de las tachuelas desprendidas de las sandalias romanas, dado que las tropas tuvieron que subir a pie la colina de Harzhorn. Se cree que habían superado a sus oponentes antes de continuar su camino.

Esa creencia se basa, en parte, en la ausencia de hebillas enterradas en la tierra, las cuales quedaban generalmente atrás en los campos de batalla, después de que los vencedores habían arrancado las armaduras de los legionarios romanos muertos.

Si algunas tropas imperiales habían caído en la colina de Harzhorn fueron enterrados en otro lugar, ya que en la misma no se encontró ninguna señal de romanos muertos.


Foto: Imagen de la serie televisiva "Roma"

No obstante, los romanos pudieron haber sufrido algunas pérdidas. Entre los hallazgos hay parte de una vaina ornamentada romana, que se puede datar por su estilo en la fecha de la batalla, así como los restos óseos de un caballo, los cuales han sido datados por carbono-14 también alrededor del año del año 235 d. C.

"El caballo probablemente cayó en un pozo", dijo Michael Meyer, un profesor de arqueología en Berlín que trabaja en la excavación. Si el caballo arrastraba un carro o era montado por un soldado de caballería no está todavía claro.

Nueve monedas que se han encontrado -una acuñada en el año 228- también se ajustan a la fecha.

La colina, situada unos 80 metros más alto que el valle, se encuentra cerca de la ciudad de Kalefeld, justo al lado de la autopista A7, la cual sigue un antiguo camino principal norte-sur a través de Alemania.

Esta ruta habría sido el camino natural de vuelta al campamento base de Maximino, en Mainz, Alemania, a unos 12 días de marcha.

El lugar arbolado está cerrado para evitar a los cazadores de tesoros, pero es fácilmente identificable en el mapa y es casi visible desde un área de descanso cerca de la carretera de Seesen. Fue filmado para un documental televisivo de 45 minutos transmitido por la televisión pública NDR a finales de agosto.

"Probablemente hubo miles de hombres en ambos lados", dijo Meyer, quien plantea la hipótesis de que el ejército romano asoló el valle inferior del río Elba, vengando así un ataque contra el imperio romano por tribus del Elba.

Petra Loenne, una arqueóloga regional, dijo que parece como si los germanos hubieran obstaculizado de algún modo el camino de baja altitud, obligando a los romanos a sortear el obstáculo marchando a lo largo de la cresta de Harzhorn.

El lugar de la batalla, de 500 por 2.000 metros, fue primeramente registrado por funcionarios arqueólogos del gobierno utilizando detectores de metales.

Casi todos los restos de metal encontrados son romanos, incluyendo las clavijas de las tiendas y restos de las carretas. El suelo es alcalino, lo que impidió que el metal se corroyera rápidamente. Los especialistas han usado finos chorros de arena para restaurar los elementos.

Los únicos restos germánicos encontrados hasta ahora comprenden una punta de lanza y algunas puntas de flechas, pero, como señala Meyer, los arqueólogos solo han desenterrado una parte del terreno. Les gustaría seguir explorando el área si pueden conseguir financiación.
Foto: Maximino el Tracio

Maximino el Tracio pudo haber ganado la batalla, pero tuvo su final sólo tres años más tarde. Fue asesinado por algunos de sus propios hombres, que, como él, marcharon a Roma para consolidar su poder.
















Fotos publicadas el 16 de diciembre de 2008




Fig. 1- Roman bronze cart attachment

Photo of a roman bronze cart attachment made available by the office of preservation of ancient monuments of German state Lower Saxony on Monday, Dec. 15, 2008. It was found in an archeological excavation area in a wood in Kalefeld, Germany. Archeologists found a battle field of Romans and Germanic people from the beginning of the 3rd century. Some 600 items were saved yet.(AP Photo/C. S. Fuchs/Office of preservation of ancient monuments of German state Lower Saxony)


Fig. 2- Roman horse sandal

Photo of a roman horse sandal made available by the office of preservation of ancient monuments of German state Lower Saxony on Monday, Dec. 15, 2008. The artifact was found in an archeological excavation area in a wood in Kalefeld, Germany. Archeologists found a battle field of Romans and Germanic people from the beginning of the 3rd century.(AP Photo/C.S. Fuchs/Office of preservation of ancient monuments of German state Lower Saxony)


Fig. 3- Binder of a knife case

Photo of a roman binder of a knife case made available by the office of preservation of ancient monuments of German state Lower Saxony on Monday, Dec. 15, 2008. It was found in an archeological excavation area in a wood in Kalefeld, Germany. Archeologists found a battle field of Roman and Germanic people from the beginning of the 3rd century. (AP Photo/C.S. Fuchs/Office of preservation of ancient monuments of German state Lower Saxony)


Fig. 4- Heads of catapult arrows

Photo of heads of catapult arrows made available by the office of preservation of ancient monuments of German state Lower Saxony on Monday, Dec. 15, 2008. They were found in an archeological excavation area in a wood in Kalefeld, Germany. Archeologists found a battle field of Roman and Germanic people from the beginning of the 3rd century. (AP Photo/C.S. Fuchs/Office of preservation of ancient monuments of German state Lower Saxony) EDITORIAL USE ONLY

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Fotos publicadas el 17 de diciembre de 2008


Photo: The weapons found include battle axes and arrow heads. DDP.


Photo: Roman coins were also found. Historians say the discovery of the battlefield is so significant because it appears to refute the assumption that the Romans withdrew from Germania after their defeat by an alliance of Germanic tribes at the battle of the Teutoburg forest in 9 AD. DDP.


Photo: Archaeologists in Germany on Monday presented weapons discovered on a Roman-era battlefield in a forest in Northheim, northern Germany. DDP.

miércoles, 19 de junio de 2013

Faltó poco que la actual Chequia fuera una provincia romana

La noticia es antigua, pero no deja de ser una cuestión interesante los hallazgos que se producen por toda Europa del paso de las legiones romanas, sus movimientos y actividades. En muchas ocasiones no solo proporcionan objetos sin más, sino que los estudios pueden revelar algo más allá, por ejemplo cómo se desarrollaron las campañas de algunos emperadores que nos han trasmitido los historiadores romanos, de las que carecemos de grandes detalles.

En ocasiones estas campañas tuvieron un alcance difícil de adivinar, aún leyendo entre líneas la Historia y la arqueología nos proporciona algunas ayudas valiosas. Y en este caso el alcance fue muy superior a lo que tradicionalmente se había pensado leyendo los textos romanos.

Quizá el título sea excesivo, algo periodístico, pero tiene un fondo interesante del alcance de las campañas del emperador Marco Aurelio (aquí):

En la ciudad de Olomouc, en la parte oriental de la República Checa, los arqueólogos realizaron un espectacular descubrimiento: excavaron los restos de un campamento militar romano del período de las guerras marcómanas, libradas entre los años 166 y 180 de nuestra era.


Con su descubrimiento, los arqueólogos checos confirmaron las noticias de autores de la Antiguedad de que los guerreros del emperador Marco Aurelio habían penetrado en profundidad en el territorio bárbaro, con el fin de implantar una nueva colonia en el territorio que ocupa hoy en día la República Checa y hace casi 2 mil años habitaban las tribus bárbaras de los marcómanos y quados. 

El hallazgo del castro romano en la ciudad de Olomouc, en Moravia, ha causado por eso un gran revuelo entre historiadores de Europa Central. Al lugar acudieron sin demora especialistas en Historia Romana de Alemania, Austria y Eslovaquia, y todos confirmaron las conclusiones de los arqueólogos de Olomouc.
El sorprendente descubrimiento de que soldados romanos hayan pisado también el suelo de la actual Olomouc cambia no sólo la historia de la ciudad sino de toda Europa Central. Es que los historiadores suponían hasta el momento que los romanos no se hubieran aventurado demasido lejos al norte del río Danubio. 

Esta hipótesis era confirmada por los arqueólogos ya que campamentos militares romanos, denominados "castros", han sido descubiertos en Europa Central tan sólo en Baja Austria, Eslovaquia Sudoccidental y Moravia del Sur. El campamento romano más septentrional ha sido hallado hace poco en el pueblo de Modrice, en las cercanías de la metrópoli morava Brno. El campamento descubierto en Olomouc pone en evidencia que los romanos se aventuraban, siguiendo el curso del río Morava, todavía 70 kilómetros más al norte. 

Los romanos asentaron su castro de Olomouc en un lugar estratégico, en una loma desde la cual se domina un amplio paisaje y donde había una fuente. 

El arqueólogo eslovaco Titus Kolník avanza la hipótesis de que los soldados romanos del campamento de Olomouc quizás estuvieran en contacto con la legión romana, estacionada en el castro de Trencín, en Eslovaquia, y juntos custodiaran los desfiladeros de la sierra en la actual frontera checo-eslovaca y conocida como Cárpatos Blancos. 

El descubrimiento del campamento de Olomouc plantea también otros interrogantes. ¿Habrían avanzado los romanos todavía más al norte? El mapa del cartógrafo Claudio Ptolomeo del segundo siglo de nuestra era representa todo el mundo conocido en aquel entonces. El especialista en geodesia Ján Hurník, de Eslovaquia, identificó las denominaciones de algunas sedes actuales con los nombres del mapa. Según el ingeniero eslovaco, Lugidunum es la ciudad de Opava, situada en los confines septentrionales de la República Checa. Y Austia es la actual Wroclaw, en Polonia. 

Los historiadores consideran, sin embargo, poco confiable el mapa de Claudio Ptolomeo.De esta manera, sólo nuevos descubrimientos, tan espectaculares como el hallazgo de Olomouc, pueden revelar hasta dónde habrán llegado las legiones romanas al norte del Danubio.



miércoles, 23 de noviembre de 2011

Una noticia del año 33 d.C. otra vez de actualidad

Esta noticia que colgamos es una mirada al pasado que cualquiera puede reconocer en los titulares del periódico de estos días. Me ha llamado mucho la atención de cómo las situaciones se repiten de unas épocas a otras.

Al margen de las excesivas "licencias" históricas de los economistas, el exceso en aplicar los términos económicos actuales al pasado, y un cierto tufillo tendencioso..., creo que merece la pena pararse a reflexionar.

Publicado en http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/espiritusanimales/2011/11/10/la-burbuja-de-augusto-y-el-ajuste-brutal.html


La burbuja de Augusto y el ajuste brutal de Tiberio

10 NOV 2011
"La compraventa de activos inmobiliarios se demostró contraproducente, ya que los que habían concedido créditos habían acumulado todo el dinero (...). Cuando se ponían en venta propiedades se producía a continuación una bajada de precios, y cuanto más endeudado estaba un hombre, más renuente era a dejar sus propiedades, y así muchos acabaron totalmente arruinados".
No es Japón en 1995. Ni España, Italia o Arizona (EEUU) hoy.
Es Roma en 33. O sea, hace 1978 años. El autor del texto es el historiador Tácito.
Quienes afirman que la actual crisis se debe al capitalismo desbocado, a la socialdemocracia, al monetarismo, o al keynesianismo... deberían observar la crisis inmobiliaria y financiera de Roma del año 33. Y es que, como afirmó el experto en análisis bursátil Roger Babson en la National Business Conference el 5 de septiembre de 1929, “la Reserva Federal ha puesto a los bancos en una posición de fortaleza, pero no ha cambiado la naturaleza humana”. Sus palabras fueron consideradas las de un agorero, y al día siguiente ‘The New York Times’ replicaba con unas declaraciones de uno de los economistas más respetados del momento, Irving Fischer: “Los precios de las acciones no son demasiado altos y Wall Street no experimentará nada de la naturaleza de un ‘crash’”.
Así, el problema no es el sistema: el problema es el ser humano.
La esencia de la crisis del 33 suena tremendamente familiar, a pesar de que aquélla era una economía con importantes diferencias:
1) Cerrada (sin apenas comercio exterior);
2) Sin banco central;
3) En la que la distribución de alimentos estaba controlada por el Estado;
4) No existía democracia de ningún tipo;
5) Había frecuentes hambrunas, exacerbadas por el rápido crecimiento de la ciudad de Roma;
6) Un tercio de la población eran esclavos;
7) Los habitantes de Roma vivían en un paraíso fiscal subsidiado, sin pagar impuestos pero con sus necesidades cubiertas por el Imperio;
8) El resto de los territorios sí pagaban impuestos a Roma
9) No había un sistema fiscal propiamente dicho: el sistema impositivo y la recaudación estaban en manos del emperador, que era fundamentalmente el único que decidía cómo debía ser la presión fiscal y cómo se gastaban los fondos públicos.
En ese contexto, Augusto llegó al poder e instauró el Imperio. Así, liquidaba a la República, y con ella dejaba sin poderes al Senado que, entre otras funciones, tenía la de autorizar cualquier partida del gasto público. Augusto había arrasado gran parte de la clase dirigente romana—vinculada a la oligarquía de la República y al Senado—en la sucesión de guerras civiles que le llevaron al poder. Así que, cuando instauró el Imperio—un sistema político totalmente nuevo en los casi cinco siglos de Historia de Roma— necesitaba el apoyo del pueblo llano. Máxime porque las guerras civiles y la conquista de las Galias habían militarizado la sociedad romana, pero la República se había negado a compensar a los soldados, con lo que existía una enorme cantidad de hombres con una amplísima experiencia militar pero abocados a la pobreza y con un creciente resentimiento social. Entretanto, como explica M.K. Thornton, de la Universidad de Oxford, la ciudad de Roma crecía de forma desaforada, poniendo a sus infraestructuras bajo tremenda tensión.
Augusto (en la foto) desactivó esas bombas de relojería y reforzó su poder por tres vías:
1) Con subvenciones a fondo perdido (en realidad, dando dinero directamente a la gente);
2) Relajando los requisitos para la concesión de créditos;
3) Llevando a cabo un masivo programa de obras públicas.
Eso generó una formidable expansión económica, sobre todo entre las clases más desfavorecidas. Las obras públicas beneficiaron en particular a esclavos libertos y a artesanos, que así se hicieron ricos. En Roma, el activo favorito de los nuevos ricos era la tierra. Como señalan Peter Garnsey y Richard Saller en su clásico El Imperio Romano: Economía, Sociedad y Cultura, “(…) la tierra es valorada como una fuente de prestigio y de poder político. La conversión de beneficios obtenidos en el comercio en riqueza basada en la tierra a menudo anuncia la llegada de una nueva familia en la aristocracia”.
Lo que hizo Augusto recuerda al eslogan de ‘La sociedad de propietarios’, en torno al cual giró la Convención Republicana de agosto de 2004, en la que se reeligió a George W. Bush candidato a la presidencia de EEUU. En el discurso de aceptación de la candidatura, Bush usó dos veces la palabra “propietario”, otras dos “propiedad” y dos más “sociedad de propietarios”.
Augusto trató de tener un presupuesto equilibrado, y lo logró de forma relativamente fácil. Pero dejó al Estado sin reservas. De haberse producido una emergencia nacional, probablemente habría tenido que financiarse como durante las guerras civiles: con confiscaciones.
Así, Augusto legó a su sucesor, Tiberio, apenas 100.000 sestercios en las arcas imperiales. Tiberio era mucho más próximo a la antigua oligarquía, de modo que hizo que el Estado romano registrara un enorme superávit fiscal, de más de 100.000 sestercios anuales, según explican M.K. y R.L. Thornton en este paper publicado por el ‘Journal of Economic History’.
Sin embargo, Tiberio no podía bajar los impuestos, porque necesitaba al menos garantizar la alimentación de los ciudadanos romanos. Su recorte fue:
1) Endurecer las condiciones de los créditos;
2) Fijar límites a los tipos de interés;
3) Reducir hasta en un 75% el gasto en obras públicas de Augusto;
4) Recortar las transferencias de dinero a los ciudadanos.
El resultado fue:
1) Colapso del crédito;
2) Deflación;
3) Desplome de la construcción y de la vivienda.
O,como resume Tácito en sus ‘Anales’: “Escasez de dinero”.
El mercado laboral se vio menos afectado, porque los empleadores eran, en realidad, propietarios de sus trabajadores (que eran esclavos) y nadie está por la labor de vender un activo que sirve fundamentalmente para trabajar (un esclavo) cuando no hay actividad económica. De hecho, y contrariamente a lo que se suele pensar, los esclavos han sido tradicionalmente carísimos. Los cuatro millones de esclavos negros que vivían en el sur de EEUU cuando estalló la Guerra de Secesión tenían un valor de mercado equivalente a 10 billones de dólares actuales (7,5 billones de euros), es decir, casi el 70% del PIB de EEUU.
La crisis, como no puede ser menos, enfrenta hoy en día a monetaristas y a keynesianos. Los primeros afirman que se debió a la restricción de la oferta monetaria. Los segundos, a la caída de las obras públicas.
Fuera lo que fuera, el problema alcanzó tales dimensiones que en el año 33 Tiberio (en la foto) “tuvo que inyectar un millón de piezas de oro en el sistema financiero romano para evitar que se colapsara”, según explica el historiador financiero Liaquat Ahamed en su libro, ganador del Pulitzer, ‘Lords of Finance’. De nuevo Tácito lo explica mejor que nadie: “La destrucción de riqueza precipitó la caída de clase y de reputación [de los ciudadanos], hasta que al final el emperador interpuso su ayuda distribuyendo a través de los bancos 100 millones de sestercios, y dando libertad para endeudarse sin intereses durante tres años, siempre que deudor ofreciera como garantía al Estado el doble del valor en tierra [del crédito]”. Una expansión monetaria en toda regla. Tiberio también acusó, probablemente sin pruebas, a Sexto Mario de incesto y, tras ejecutarle, se apropió de sus minas de oro en España.
En realidad, sólo la llegada de Calígula y Claudio, con la expansión de la masa monetaria y la reducción del superávit fiscal por medio de un gigantesco programa de obras de infraestructrua, acabó con la crisis. De hecho, cuando Tiberio murió, turbas de romanos salieron a la calle gritando “Tiberio, al Tíber”, lo que no parece que fuera un gobernante popular. Las políticas fiscales restrictivas nunca son populares. Y, a veces, son contraproducentes. Tiberio, actuando como Angela Merkel, tuvo que acabar adoptando medidas más bien propias de Ben Bernanke, mientras que sus sucesores Caligula y Claudio fueron, claramente, keynesianos, igual que su predecesor, Augusto.


martes, 28 de octubre de 2008

San Marcelo el Centurión

San Marcelo, patrono de la ciudad de León, es una figura que permanece en un insólito olvido a pesar de su significación. Y sobre ella existe además una extendida confusión, por lo que es necesario aclarar que San Marcelo es patrono de la ciudad, San Froilán lo es de la diócesis y la Virgen del Camino de la provincia leonesa.

San Marcelo recuerda la historia incómoda, para la ciudad, de su pasado romano y quizá por ello su festividad no se conmemora más que por algún acto religioso de escasa difusión y una nula repercusión en la ciudad.

Se conservan varias copias de las actas de su martirio, "Passio Marcelli" entre otros lugares en la Catedral de León, que son en realidad de época muy posterior a los acontecimientos, lo que no deja de suscitar dudas a los investigadores sobre su verosimilitud, aunque en líneas generales se aceptan por buenas.

San Marcelo, centurión de la legio VII, profesaba su fé cristiana, supuestamente en secreto. Pero con motivo del aniversario del emperador, en el que se debían hacer sacrificios, revela públicamente sus creencias y se niega a hacer los sacrificios por ir en contra de su fé, arrojando su sarmiento de vid, elemento que le identificaba en su rango de centurión, su cinturon (balteus), que identificaba a los militares y su espada, que denomina spata, sorprendentemente el nombre preciso del arma desde el siglo III, cuando ya se había abandonado el gladius, espada corta, por otra más larga.

Grupo de reconstrucción histórica "septimani seniores" del siglo IV

Esto ocurrió, siguiendo las actas martiriales, "ante principia", es decir, el cuartel general de la legión, lugar atestiguado en la ciudad por la arqueología, y edificio donde se encontraba el recinto sagrado donde se custodiaban las insignias de la unidad, las aras e imágenes del emperador donde normalmente se hacían este tipo de actos oficiales del ejército.

Otro detalle de interés es la denominación de su condición de "centurio ordinarius", también atestiguado en el ejército, al menos altoimperial, de centurión que comandaba una centuria de soldados. Además de éstos existían otro tipo de centuriones con nombre específico, como los "primi ordines" que eran los centuriones de la Iª cohorte.

Al reiterarse en su decisión fue arrestado y transladado a Tánger, que en este periodo dependía de la administración hispana, un detalle histórico bien conocido. La acusación, en realidad, era abandonar su condición militar, mediante el hecho de arrojar los elementos identificativos, con todo lo que ello implicaba. Sería una especie de "objetor de conciencia" por su condición de cristiano. Pero en la época el abandono del ejército tenía como castigo la muerte, por lo que se le condenó a muerte decapitado. Su ejecución se realizó el 29 de octubre del año 298, dia que se ha tomado para su festividad.

En León existe una iglesia consagrada a este santo, situada extramuros del recinto campamental romano, que ya en el siglo IX es considerada muy antigua y se restaura, lo que significaría su origen anterior en el tiempo, aunque no está claro su origen exacto.

En 1471 tropas portuguesas descubren en Tánger el sepulcro de san Marcelo, cuya lápida rezaba: "A Marcelo, mártir de León" y en 1.493 el rey Fernando consigue transladar el cuerpo del santo desde Tánger a su iglesia.

El templo actual es obra del siglo XVI, trazado por los maestros Juan del Ribero y Baltasar Gutiérrez, constituyendo en la actualidad uno de los ejemplos renacentistas más destacados de la ciudad.

Las actas del martirio o la tradición dan otros detalles sobre esta figura. Nos transmiten que su vivienda estaba en la actual calle Ancha, donde actualmente se encuentra la capilla del Cristo de la Victoria. Y también se nos dice que el "pretorium" se situaba en la zona sur del campamento, aunque esta denominación y localización no encajan con los edificios romanos conocidos, a menos que se trate de una interpolación posterior.

Sobre la familia de San Marcelo hay que señanalar que se dice esposo de Santa Nonia y doce hijos, santos, muchos de ellos también martirizados, como san Claudio, otro personaje que mereció la construcción de un monasterio en su memoria, hoy desaparecido, de muy remotas raíces, quizá romanas o visigodas.

La crítica histórica posterior parece coincidir que esta serie de mártires debieron ser en su día figuras individualizadas, quizá sin más relación con el centurión, a los que reinterpretaciones posteriores agruparon como hijos del santo romano.