León y las legiones
Autor: Eutimio Martino
Editores: S.l. : E. Martino, D.L. 1992 (León : Sorles) 1992
ISBN: 84-604-3307-2
Como contrapunto vamos a incluir libros NO RECOMENDADOS, quizá tal útil como los recomendables. Hemos elegido un título de este autor que afecta directamente a nuestra temática, aunque las consideraciones que vamos a realizar son extensibles a toda su obra completa, incluida otra obra titulada “La Huella de Las Legiones” de idéntico cariz.
Se trata de un autor que ha tenido mucha repercusión a nivel local y regional debido al eco que ha tenido en la prensa. Se ha intentado generar una polémica con los medios académicos, que por cierto, la han eludido en todo momento, porque el autor presuntamente habría “desmontado” las teorías de la investigación científica, de decenas de investigadores y lustros de trabajo.
El libro en cuestión no recoge ninguno de los hallazgos arqueológicos leoneses, ni antiguos (de García y Bellido, por ejemplo) ni mucho menos recientes, en todo caso suficientemente publicados y conocidos.
En lugar de ello, se teoriza en torno a una serie de topónimos que llevan a “descubrir” que el campamento legionario no se encontraba en la zona antigua de la ciudad, donde se han realizado los descubrimientos arqueológicos, sino en un paraje próximo al Campus Universitario. La aparición de una necrópolis del siglo IV d.C., es el argumento esgrimido para “demostrar” que allí existió un campamento romano del siglo I d.C. Además se poner nombre a la legión que se asentó allí, por su puesto, sin datos epigráficos o textos de ningún tipo.
En los últimos tiempos el autor ha hecho nuevas incursiones en la arqueología con un resultado aún más desastroso, si cabe. En un reciente libro, “La Huella de Las Legiones”, se localizan castros que no existen, identifica simas de complejos cársticos (de formación natural), como silos excavados por los romanos y toda una serie de despropósitos penosos de enumerar que eliminan cualquier atisbo de verosimilitud a las pintorescas teorías allí expuestas.
El hacer un libro de historia no consiste en escribir imaginaciones o elucubraciones. Es necesario conocer todos los documentos históricos que apoyen las teorías. Conocer el trabajo de otros investigadores que ya han tratado el tema, así como las fuentes históricas, arqueológicas y epigráficas.
En ninguno de estos libros aparece un aparato crítico, referencias a otras investigaciones, por lo que dudamos que se hayan consultado o que tan siquiera se conozcan.
Así, sin rigor, ni documentación es una auténtica pérdida de tiempo su lectura y tirar el dinero su compra. Y lo peor es que está contribuyendo más a desinformar que a informar.